Como osteópata y fisioterapeuta quise descontextualizar el trabajo de la consulta mediante un proyecto creativo que culmine en un escenario.
Mis pacientes suelen hacerme una pregunta recurrente: ¿qué es lo que sientes cuando pones las manos? Como las palabras se quedan cortas, quise responder mediante el arte para explicar y divulgar un sentir profesional, pero también para homenajear al cuerpo humano como herramienta de trabajo y, a su vez, eje artístico de la danza y la expresión corporal.

Porque no se trata únicamente de entender el tacto sobre el cuerpo, sino al cuerpo mismo como instrumento de expresión y comunicación por excelencia: entender su movimiento.

Un movimiento que es expresión de salud; que va desde el movimiento intrínseco más interno, que escapa a nuestra propia conciencia, hasta el movimiento extrínseco real, consciente y voluntario. Desde el micro-movimiento oscilatorio para mantenernos de pie hasta el macro-movimiento de la danza. Desde el movimiento celular interno invisible para los ojos pero no al tacto, hasta el movimiento articular visual, real y consciente.

Cada movimiento, cada expresión, cada gesto, nos muestra nuestro estado interior, cada acción corporal realizada va a influir en nuestro pensamiento. Seamos bailarines o no, todos estamos afectados por la percepción y la expresión: es un mensaje sin palabras. Atender al lenguaje corporal, a su movimiento, ritmo, espacio, tiempo, sonido y descubrirlo a lo largo de nuestra vida, nos ayuda a entender a los otros y, sobre todo, a nosotros mismos.

Este proyecto fue una celebración y un agradecimiento. Se cumplían cinco años desde que abrí consulta propia; un lustro de aprendizaje a través de todas las personas que habían confiado en mí y en mis manos hasta ese momento. Quise agradecer toda esa confianza depositada compartiendo mi experiencia desde el arte y la danza, para escapar del logos y dar paso a la inteligencia corporal.
En este tiempo en el que he seguido investigando y creciendo como profesional, he concebido una visión de mi trabajo que quisiera compartir más allá de lo puramente científico. Así surgió este espectáculo como culto al cuerpo humano, en eterno movimiento (MVTO)
Un proyecto que sin la colaboración de mucha gente no habría sido posible. Sin un equipo, habría sido inviable. Y este fue el gran equipo que me acompañó en esta travesía:
Intérpretes/ Bailarinas: Ana Luján, Idhun, Maggie de Diego, Laura de Castro
Voz en off: Cristina García
Dirección escénica y dramatúrgia: Ana Luján, Laura de Castro
Diseño y realización de vestuario: Maggie de Diego
Diseño iluminación: David Sánchez
Técnico de sonido: Toni Rossi
Fotografía: Rosi Moreno
Grabación: Mercè Galán, Rosi Moreno, Juan Carlos Martín
Diseño Gráfico: Fran Latorre.
Catering: Gerard Vicente, Maca Salas (Ex Tasca Nehuen)
Idea y dirección: Laura de Castro
